Agencia Inteligencia Artificial Canarias

AGENCIA DE IA

CANARIAS

#Desayunos con IA

Aliado o cuñado

Kantarofarm

Seguro que has leído la noticia

El TSJ Canarias investiga a un abogado por citar sentencias falsas creadas con IA

La escena impresiona, ¿verdad?
A nosotros también.
Y eso que nos dedicamos a esto.
Porque más allá del titular,
hay algo ahí que da miedo.

La sola idea de presentar un escrito,
apoyar una tesis en una jurisprudencia aparentemente sólida y que de pronto el juez te diga que la sentencia a la que haces referencia sencillamente, no existe.

No que esté mal interpretado.
No que sea discutible.

Existe una tendencia a creer que
la Inteligencia Artificial es un buscador de verdades absolutas o un sustituto
del estudio jurídico en este caso

Y no.
Pero paremos aquí por un momento.
Si delegas tu responsabilidad profesional
en una herramienta sin entender sus reglas del juego,
el problema no es el algoritmo:
es utilizarla sin entender qué hace,
o peor aún, sin entender qué no hace.

Pedirle leyes al poeta

Todos hemos usado el corrector del móvil. Escribes “Hola, ¿cómo…” y te sugiere “estás”.
¿Por qué? Porque ha leído millones de mensajes y sabe que, estadísticamente,
después de esas dos palabras suele venir esa.

En su esencia los LLM (los modelos de lenguaje) como GPT, Gemini, Claude, etc
son exactamente eso, pero a una escala bestial.
Son como ese «cuñado» en la cena de Navidad
que sabe de todo y no se calla nunca.

Su objetivo es sonar convincente.
Si no encuentra una sentencia real,
su naturaleza es «completar el patrón»
y que suene muy legal y creíble.

En el sector lo llamamos “alucinación”,
nosotros preferimos llamarlo:
no tener ni idea de cómo funciona esta tecnología.
Si usas la IA a pelo es como pedirle peras al olmo
o leyes al poeta.

Una cosa es construir lenguaje y otra muy distinta trabajar con verdad jurídica verificable.
No es lo mismo sonar convincente que tener razón. Y a veces confundimos ambas cosas y pasa lo que pasa.

No en la herramienta por sí sola,
sino en la ligereza con la que a veces se pone
a trabajar donde no debería estar sola.
La casuística real es la pereza intelectual
o la falsa creencia de que la IA “te lo hace todo”
sin que tú tengas que pensar.

Así que aclaremos las ideas,
culpar al modelo es como culpar al coche
porque el conductor no sabe que hay que frenar
en las curvas.

El mejor «paralegal» que has tenido nunca

Partamos de la premisa de que la IA
es un potenciador de tu talento,
no un sustituto de tu cerebro.

Por eso hay que basarse en el pensamiento crítico aplicado a la técnica.

Habrás oído hablar del RAG
(Retrieval-Augmented Generation)
pero más allá de las siglas,
es una declaración de intenciones
que te explicamos:

Imagínate que encierras a la IA en una biblioteca donde solo están el B.O.E, el CENDOJ y tus propios expedientes.
Y le damos una orden inquebrantable:
«Sólo puedes contestarme usando lo que está en estos libros.
Si no está aquí, me dices: NO LO SÉ.«
Cumpliendo así una norma;

fuente, contraste y trazabilidad

Bibliografía:
la obligamos a consultar exclusivamente
fuentes oficiales y verificadas
B.O.E, CENDOJ y tus expedientes.
Supervisión:
La última palabra siempre es la tuya.
La IA encuentra, resume y organiza, pero tú validas.
Trazabilidad:
Cada dato viene con su fuente.
Si no hay documento real detrás,
no hay respuesta.
Así de simple.

Porque buscar jurisprudencia
no es escribir un texto bonito,
buscar jurisprudencia es otra cosa,
poder volver atrás y ver de dónde ha salido exactamente cada respuesta.
Y ahí es donde está, precisamente, la diferencia.

No dejes que el miedo de una supuesta
mala praxis ajena
te impida ver la ventaja competitiva
que tienes delante.
Simplemente,
asegúrate de que quien te implemente la IA
sepa diferenciar entre un poeta y un juez.

Ese miedo es legítimo.
Lo raro sería no tenerlo.

No es lo mismo
sonar convincente
que tener razón.

Si usas la IA a pelo es como pedirle peras al olmo
o leyes al poeta.

No basta con usarla;
hay que saber gobernarla.

Para que tú puedas dedicarte a la estrategia, el cliente y el derecho.

Bienvenida, IA.
Bienvenid@, tú.
Te invito a la mesa. ¿Tienes tiempo para sentarte con ella, conmigo?
¿Perderle el miedo y descubrirla juntos?

CITA DEMO